jueves 14 de enero de 2010

Tú, bella princesa, la única capaz de inquietar mi corazón
has dejado de existir... despedazada por el triste final
carbonizada por el exceso de nuestras llamas
ahogada por el mar de las diferencias ínfimas

Trato de encontrar tus desperdigados miembros
pero son tantos, irreconocibles y mojados
que los dejo, para continuar mi búsqueda al día siguiente
sin saber que estarán un poco más lejos
aunque un poco más secos y reconocibles

Día tras día, encuentro menos partes, pero mejores
me es imposible armarte totalmente, mas lo poco es perfecto
Me tras mes, te vuelves cada vez más pequeña (y perfecta)

Y hoy, o quizá fue ayer, no te encontré más
y cuando me aventuré a lo más recondidto a buscarte
solo encotré el mar... el que me convenció que ya no podría buscarte.
 
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